Memorias, territorios y luchas. Saberes feministas que resisten en comunidad
En un contexto marcado por el fortalecimiento de los movimientos autoritarios, el avance de la extrema derecha, el genocidio en Palestina y las intervenciones imperialistas de EEUU en todo el mundo, el 8M se torna más urgente y necesario que nunca. Hoy, como siempre, reivindicamos la lucha colectiva y la resistencia cotidiana de tantas mujeres cuyas vidas están atravesadas por las violencias del sistema hegemónico, capitalista y colonial que nos explota, nos silencia y nos precariza de múltiples formas.
«Memorias, territorios y luchas. Saberes feministas que resisten en comunidad» es un encuentro colectivo donde poder escucharnos, compartir nuestras historias y reconocernos desde la pluralidad de experiencias que tenemos y las múltiples posicionalidades. Un espacio donde cuidar (nos) se convierte en un gesto político colectivo, que conecta memorias y saberes para sostener la vida y resistir la violencia estructural.
Una oportunidad para reclamar, una vez más, una universidad feminista, politizada y comprometida con la justicia social y epistémica, que no permanezca al margen del machismo, el racismo, los discursos de odio y las desigualdades, y que garantice espacios libres de violencia para la pluralidad de formas de ser, vivir, expresar o desbordar el género.
Nos encontramos el 10 de marzo de 2026!
Campus Mundet. Universitat de Barcelona
Manifiesto #8M. Día internacional de la mujer
En un contexto marcado por el fortalecimiento de los movimientos autoritarios, el avance de la extrema derecha, el genocidio en Palestina y las intervenciones imperialistas de EEUU en todo el mundo, el 8M se torna más urgente y necesario que nunca. Hoy, como siempre, reivindicamos la lucha colectiva y la resistencia cotidiana de tantas mujeres cuyas vidas están atravesadas por las violencias del sistema hegemónico, capitalista y colonial que nos explota, nos silencia y nos precariza de múltiples formas.
Por ello, DENUNCIAMOS
- El sistema heteropatriarcal cisgénero que impone una visión única, convertida en universal, de lo que significa ser, vivir y expresar el género. Borrando a su vez las intersecciones con la raza, la clase social, la religión, el origen migrante o la orientación sexual y silenciando así la pluralidad de experiencias e historias que conforman nuestras vidas.
- El sistema económico actual en el que se asienta actualmente el trabajo de cuidados, asignado históricamente a las mujeres a través de la división sexual y social del trabajo. Una estructura de poder que establece qué vidas importan y cuáles pueden ser explotadas, perpetuando un sistema que reproduce desigualdades, jerarquías y precariedad.
- La deshumanización que impone el racismo institucional que se intensifica en las fronteras al exponer a mujeres y niñas a tecnologías de poder y control, como la Ley de extranjería, los CIES y las violencias institucionales, que sostienen un régimen que vulnerabiliza sus cuerpos, los somete a la opresión e incluso los condena a la muerte.
- La legitimación creciente de discursos de odio que desacreditan las experiencias de discriminación, alimentando el racismo, la violencia y la exclusión en nuestras sociedades.
Y también REIVINDICAMOS y EXIGIMOS:
- La pluralidad de formas de ser, vivir, expresar o desbordar el género.
- El reconocimiento político, legal, social y material de los cuidados como un derecho y una responsabilidad colectiva, que garantice unas condiciones laborales dignas para quienes lo sostienen cada día.
- El derecho de las mujeres a vivir y a desplazarse libremente, sin que su existencia esté condicionada por las políticas migratorias y la Europa fortaleza, que decide quien puede tener derecho y quién no.
- La lucha organizada de los colectivos de mujeres que enfrentamos de manera plural y desde múltiples lugares las violencias generadas por el sistema cisheteropatriarcal. Especialmente, compartimos la lucha antirracista que denuncia la violencia institucional y articula resistencias como la Iniciativa Legislativa Popular “Regularización Ya”. Nos sumamos a las organizaciones que exigen el cierre de los Centros de Internamiento de Extranjeros y la regularización de las personas migradas, porque ninguna persona es ilegal y ninguna vida es descartable.
- Las memorias comunitarias y los saberes que nacen de la experiencia, de los cuidados y de las resistencias colectivas, como gestos políticos comunitarios para sostener la vida y resistir la violencia estructural.
- La creación de espacios de diálogo donde podamos escucharnos, compartir nuestras historias y reconocernos desde nuestros múltiples recorridos y lugares de enunciación.
- Los saberes feministas, comunitarios y situados que cuestionan la epistemología dominante que ha reconocido históricamente al sujeto hombre, blanco, burgués y europeo como el único productor legítimo de conocimiento.
- Una universidad feminista y politizada, comprometida con la justicia social y epistémica, que no permanezca al margen del machismo, el racismo, los discursos de odio y las desigualdades, y que garantice espacios libres de violencia.



